
Gran amigo de Salvador Dalí, el director español, nacionalizado mexicano, Luis Buñuel, nos presenta El Ángel Exterminador, película que no tuvo mucho éxito en México en su momento por la fuerte crítica hacia la burguesía mexicana de aquellos tiempos. Al mismo tiempo expone acertadamente una corriente histórica en un momento social.
Influenciado por el surrealismo, se presenta un elemento que es muy característico en las películas de este director; la repetición, "La repetición me atrae, tiene un efecto hipnótico. En la película hay como veinte repeticiones. Unas se notan menos que otras." (2)
La historia se desarrolla casi completamente en un cuarto relativamente pequeño en una enorme mansión en la calle de Providencia. Cabe mencionar que el titulo original era “Los náufragos de la calle Providencia” pero Luis Buñuel se decidió por este titulo pidiéndole los derechos del titulo a José Bergamin, quien supuestamente escribiría una obra con el mismo nombre, hecho que jamás se llevó a acabo, y Bergamín le respondió que nada de eso era necesario ya que el titulo aparece en el Apocalipsis.
La trama es sencilla, y al mismo tiempo cargada de mensajes que pueden pasar desapercibidos. Al inicio vemos a nuestro grupo de burgueses llegar a la mansión de los Nobile, quienes después de asistir a la ópera han invitado a sus conocidos para disfrutar de una velada tranquila, o al menos eso esperaban. Dicha velada se va alargando hasta altas horas de la noche, los invitados parecen estar disfrutando de la compañía y la plática hipócrita. Los sirvientes (salvo uno) se han ido por razones cuestionables e inexplicables. La noche continúa, y ahora los invitados y los anfitriones se encuentran en una pequeña habitación, nadie parece tener la decisión de partir; así que ahí pasan la noche. Al día siguiente tras la extraña negativa del único sirviente para cumplir las órdenes de su patrona, se dan cuenta que efectivamente hay algo que les impide la salida de esa habitación; a partir de este momento todo es temor, miedo e incertidumbre.
Los diálogos son impredecibles y desatinados, sin embargo considero como una gran hazaña hacer que el espectador, al cabo de una hora y media, se quede al filo de su asiento esperando por lo inesperable, lo inexplicable e incluso lo inevitable.
Conforme se avanza en la película, los personajes cambian radicalmente, se pierde la etiqueta inculcada, la manera en la que se dirigen, el decoro, el pudor y el recato. Todo parece haberse vuelto mucho más primitivo. La degradación es explicita, el director añadió: “…los hombres cada vez se entienden menos entre sí. Pero ¿por qué no se entienden? ¿Por qué no salen de esta situación?... ¿Por qué no llegan juntos a una solución para salir de su encierro?" (1)
El director de teatro español Juan Ollé, quien realizó la puesta en escena de esta cinta, ha expresado que lo mejor que se puede hacer con el cine de Buñuel es morirse de la risa y aplaudir su inteligencia; no podría esta más de acuerdo. Solamente hay que dejarse llevar por la experiencia surrealista.
http://www.nodo50.org/pretextos/bunuel.htm (1)
http://cinemexicano.mty.itesm.mx/peliculas/exterminador.html (2)
http://luppanar.blogspot.com/2007/08/el-ngel-exterminador-1962.html

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