
(Notas de esta blogera: aquí una reseña para una clase, el estilo de la REVISTA VICE fue fuente de mi inspiración...ENJOY!)
¡Claro! Como buena mexicana y además chilanga, ¿por qué no dejar mis cosas para el último momento y pasar todo mi fin de semana sacándome pelusa del ombligo? La lista de tareas por hacer era interminable y entre ellas, esta crítica.
Así que estando consciente que esta revista es leída por mucho público impresionable, ahí les va una advertencia: aparte de sacarme pelusa del ombligo tuve que lidiar con demasiadas estupideces este fin de semana, por tanto, esta crítica la he escrito de muy mal humor. De tal forma y de la manera más atenta me dirijo a todo mi público conocedor y los exhorto a no mandar cartas al editor pisoteando esta crítica, no serán escuchados. Punto.
Synecdoche New York, no pudo ser escrita por nadie más: Charlie Kaufman, el guionista a quien todos le lamemos el culo alegando sobre su “brillante originalidad”. Eso de la originalidad sí se los perdono porque este güey nos ha hecho disfrutar de películas como Eternal Sunshine of the Spotless Mind o Being Jonh Malkovich, largometrajes que hasta yo (y lo digo orgullosa) tengo en mi colección de DVD’s. Sin embargo, (y trataré de ser muy sutil) ¿qué chingados se habrá fumado Kaufman al momento de concebir una pendejada como lo fue Synecdoche New York? Entonces muchos me dirán que no comparto la visión de un genio como Charlie Kaufman. Y yo contestaré que en realidad me importa un carajo, porque lo único que consiguió en su papel debutante de director fue hacerme encabronar por hacerme cuestionar mi existencia en una tarde de domingo. Creo que otra historia hubiera sido si Spike Jonze hubiera sido el director, pero pienso que al leer el pretensioso guión de Kaufman, su reacción habrá sido parecida a la mía y con toda razón, mandó el proyecto a la chingada para concentrarse en Where the Wild Things Are. Bien por Jonze, lástima por nosotros.
Así que si vieron (o no) esta película no busquen aquí una explicación sobre lo que Kaufman estaba tratando de transmitir con su “visión”. Porque honestamente yo soy tan huevona como mis lectores y no me la pasé viendo Synecdoche New York para darles a ustedes una versión ligera sobre ella, porque créanme, no la hay. Y una cosa sí les digo, por su título en inglés, la víctima podría darse una idea sobre la historia, pero los idiotas que han traducido el título al español, no tuvieron ni siquiera la decencia de advertir sobre la tortura cinematográfica que tuve que presenciar.
¿De qué va la historia? En realidad es una pendejada, pero para ponerlos a tono deben encontrarse en un limbo entre vigilia y un sueño, o pueden fumarse un porro. ¿Listos queridos lectores? Comenzamos con nuestro protagonista Caden, director y escritor de teatro (¡qué coincidencia tan sutil, bien ahí Kaufman!) y vemos el inicio de su día en un pueblo en los suburbios de Nueva York, con una esposa que desde un principio piensa que es un pendejo y su hija, quien nunca deja de hacer preguntas propias de su edad, ¡qué fastidio! (ah por cierto, también odio a los niños). Todo parece normal, hasta que pequeños detalles nos hacen saltar entre lo surrealista y lo real, en este momento me di cuenta que la invasión de realidades me iba hacer pasar muy mal rato. Honestamente desde el minuto 15 de esta película me parece que hubo demasiados elementos gratuitos en los que me da hueva ahondar.
Sinécdoque, Nueva York, como realmente debió haber sido traducido el título, refiere a la forma idiomática que emplea una parte para expresar el todo (como llamarle "ruedas" al automóvil). Como sea, esta mamada es la película perfecta para ser asignada como tarea por profesores universitarios, para que sus alumnos expliquen "¿Qué carajos significa la casa en llamas?" "¿Por qué el dirigible se desplaza de derecha a izquierda y no de izquierda a derecha?"(Inserte mi jeta de intelectual aquí).
Por favor no me escriban para responderlo porque tampoco lo sé; simplemente hagan lo que yo haría: buscar un denso párrafo de palabrería psicológica en Wikipedia y adaptarlo a la situación. No me extrañaría que eso mismo hubiera hecho Kaufman para armar su oda satírica, cerdo ególatra.
Métanse a la página de Vice, y en la sección de Do’s and Dont’s encontraran el póster de esta película bajo la etiqueta de: DON`T. (Y dejando de lado esa imprescindible objetividad periodística que me caracteriza). En realidad me vale madres si este largometraje ganó premios en Canes, no pierdan dos horas de su tiempo, no vean Synedoche New York.


















Las artes plásticas se diferencian de todas aquellas en su forma de expresión, ya que utilizan materias flexibles o sólidas, moldeadas, dispuestas o modificadas de cualquier otra forma a voluntad por el artista. 


